Realmente no son muchos los recuerdos que tengo de mi infancia frente al proceso lecto-escritor, de niña no me gustaba leer y en casa nunca se nos inculcó el amor por la lectura, mis papitos no eran de aquellos padres que se sentaran a leernos cada noche un cuento antes de dormir, o de aquellos que llevaban a sus pequeños a la biblioteca para deleitarlos con la diferente literatura que ofrecen hoy en día para los niños. Sin embargo, con los años alguien muy especial se encargó de despertar en mí esa curiosidad por los libros, me abrió los ojos al maravilloso mundo de las letras y me enseñó a trasportarme a diferentes épocas, escenarios e historias a través de los libros.A diferencia de la lectura, la escritura si tuvo un lugar muy especial en mi niñez, me encantaba escribir en mi diario cada una de mis experiencias y vivencias compartidas a lo largo del día, escribía poemas de amistad, de agradecimiento, de felicidad, de amor y hasta de tristeza, gracias a ésta última emoción descubrí que mis palabras podían ser escuchadas, que lo que yo vivía tenía una razón de ser y por tal motivo debía transmitirlo; así mismo escribí canciones y hasta cartas de amor.
Durante mi adolescencia las cosas dieron un giro y para sorpresa mía la lectura llegó a ser el pan de cada día, no podía irme a la cama sin antes leer un capítulo del libro que llegó a quitarme el sueño “Scorpio city” de Mario Mendoza, la espectacular historia que cuenta la vida de Leonardo Sinisterra, un hombre que decide dejar a un lado sus estudios de antropología para lograr encontrar el asesino que ha venido haciendo de las suyas en la ciudad de Bogotá. El simple hecho de estudiar en el centro y recorrer los diferentes lugares por los que transitaba éste personaje, de “convivir” con las prostitutas, indigentes, asesinatos y tanta miseria; no hacían mi realidad diferente a la que vivían éstos personajes. Por lo anterior, agradezco las enseñanzas y la forma de ver la vida de mi profe de literatura colombiana de la universidad La Gran Colombia, gracias a ti Jhon Freddy aprendí la grandeza de la literatura, de las palabras y de las letras, descubrí el romanticismo que se encuentra inmerso en la obra “María” de Jorge Isaac, los reflejos de la vida de Edgar Allan Poe plasmados en sus líneas, “El gato negro”, “El cuervo”, “El corazón delator”, entre otros.
A partir de éste momento, la literatura comenzó a hacer parte de mi vida y la escritura pasó a un segundo plano, el escribir mis vivencias, poemas y cartas de amor quedaron en el pasado, pasado que en algún momento quisiera rescatar.
Actualmente me inclino por la literatura policiaca y fantástica, he leído algunos libros de la saga de Narnia y Harry Potter y éste amor por éste último tipo de literatura se las he trasmitido a mis niños, nos encanta leerlos en clase e imaginar que haríamos si nos encentráramos en la misma situación que los personajes.
De igual manera me encanta la forma de escribir de Paulo Coelho, escritor brasilero que permitió ver reflejada mi vida en su obra “Verónika decide morir” en un momento en el que no le hallaba sentido a mi vida, sentí que yo era la protagonista de ésta historia porque muchas cosas me identificaban con Verónika, así que comencé a creer que las casualidades no existen y que las cosas siempre pasan en el momento y lugar indicado, que la vida no es fácil, por tal motivo debemos vivirla y gozarla hasta el último instante.
Imagen dispnible en: http://www.google.com/images?hl=es&source=imghp&biw=1276&bih=546&q=ni%C3%B1os+leyendo&gbv=2&aq=2&aqi=g10&aql=&oq=ni%C3%B1os+
En este que cuentas me llama la atención tu gusto por Coelho, me parece muy interesante la reflexión sobre la vida. Desde aqui sería importante leer a Jiddu Krishnamurty, mira puedes ir a ver esta página
ResponderEliminarhttp://xa.yimg.com/kq/groups/6649860/725604162/name/Krishnamurti.pdf
Profe mil gracias por el enlace, lo tendré muy en cuenta.
ResponderEliminarUn abrazo!